Cuándo, dónde y cómo comenzar con la internacionalización es uno de las decisiones más complejas que una organización puede hacer, pero es también una de las más beneficiosas, si se dan los pasos adecuados y contando con la información correcta.

En nuestra serie analizamos las complejidades que hay que considerar cuando expandimos nuestra actividad en el exterior, especialmente en lo relativo a la diferente legislación, regulaciones y regímenes fiscales, laborales y contables.

En nuestra nueva entrega, revisamos algunas de las complejidades que hay que tener en cuenta al comenzar a operar en Portugal.

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Contexto

Con casi 900 años, Portugal es uno de los países más antiguos de Europa. Ha ejercido una profunda influencia cultural, arquitectónica y lingüística en todo el mundo, con un legado de unos 250 millones de lusoparlantes y diversas variantes de la lengua portuguesa.

Miembro de la ONU, la UE, el Espacio Schengen y el Consejo Europeo (CdE), Portugal fue también uno de los miembros fundadores de la OTAN y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). El país mantiene estrechas relaciones con Europa, África y América, y conserva vínculos con algunas de sus antiguas colonias (por ejemplo, Brasil, Mozambique, Macao y Angola), lo que le permite servir de puerta de entrada a estos mercados.

El nivel de endeudamiento, tanto público como privado, es elevado, situación agravada por la COVID-19, unido al hecho de que su población es relativamente pequeña (10,1 millones de habitantes), implica un mercado de bienes más reducido que el de algunos de sus vecinos como España.

Pese a esto, la clasificación de Portugal en ranking Doing Business elaborado por el Banco Mundial (39/190) demuestra que el país está enfocado en facilitar la inversión extranjera.

La cultura empresarial portuguesa se caracteriza por una tradición basada en las relaciones. La familia ha sido la espina dorsal del orden social del país durante siglos. La lealtad hacia la familia puede estar por encima de la lealtad hacia los negocios. La edad y la antigüedad se respetan.

Oportunidades

Según datos publicados por el Banco de Portugal y Estadística de Portugal, el sector automovilístico siguen siendo la mayor fuente de exportaciones del país (15%), seguido de la maquinaria y el equipo eléctrico (7,9%) y los combustibles minerales, incluido el petróleo (6,2%), aunque el sector manufacturero necesita desarrollarse y los sectores de la informática y el turismo crecen constantemente.

Portugal es líder mundial en energías renovables, y cuenta con la segunda mayor central solar del mundo. Según datos de la compañía eléctrica local Redes Energéticas Nacionais (REN), las fuentes de energía renovables cubrieron el 60% de las necesidades energéticas de Portugal en los primeros seis meses de 2020. El país se ha centrado en el desarrollo de grandes proyectos de este tipo, especialmente solar y eólicos, y ha manifestado su compromiso para alcanzar el de 80% de electricidad renovable para 2030 y neutralidad de carbono para 2050.

Aunque las concesiones en los sectores de la electricidad y el gas solo se asignan a empresas con sede y gestión efectiva en Portugal, el Gobierno pretende celebrar dos subastas de energía al año, adjudicando un total de 1GW al año hasta 2021 y posteriormente.

Inversión Extranjera Directa (FDI)

Portugal destaca por una economía diversificada, así como los beneficios derivados de su condición de país miembro de la UE. Sin embargo las cargas burocráticas pueden suponer un freno para la inversión extranjera directa. Dicho esto, la FDI es considerada una prioridad por el Gobierno portugués, que ha creado “zonas francas” para reforzar las inversiones de carácter tecnológico y ha puesto en marcha una agencia específica para la inversión y el comercio exterior: la AICEP.

Portugal también ofrece la Ciudadanía por Inversión (CBI), un programa que ofrece una vía rápida para que los inversores extracomunitarios obtengan la ciudadanía en un plazo de seis años. El programa exige invertir 350.000 euros en empresas portuguesas o 250.000 euros en empresas en proceso de revitalización. El gobierno también instituyó el programa “Startup Visa”, un programa de acogida para inversores extranjeros que deseen desarrollar nuevos proyectos.

Los datos de la OCDE muestran que la mayoría de las inversiones extranjeras directas actuales se realizan en: servicios financieros/sector seguros; actividades profesionales, científicas y técnicas; venta al por mayor/al por menor y sector inmobiliario, siendo Lisboa un objetivo clave para las inversiones en Real Estate. Los principales países inversores son los Países Bajos, Luxemburgo, España y el Reino Unido.

Impuestos y contabilidad

Portugal cuenta actualmente con 78 tratados para evitar la doble imposición.

Las empresas residentes tributan por las rentas globales. Las empresas extranjeras están sujetas a los mismos impuestos que las locales, pero sólo tributan por los ingresos generados en Portugal. Se considera que una empresa es residente si su sede o su dirección efectiva se encuentra en Portugal.

El estatus de residencia influye en los impuestos, al igual que la ubicación de la empresa; Madeira y las Azores tienen tipos impositivos diferentes. Además, pueden aplicarse retenciones a los ingresos generados en Portugal atribuibles a no residentes sin establecimiento permanente.

El impuesto de sociedades es actualmente del 21% (para los primeros 25.000 euros), pero también se aplican recargos estatales y municipales, que oscilan entre el 4% y el 10,5%, aproximadamente, en función de los beneficios. En líneas generales, los impuestos en Portugal podrían suponer alrededor del 40% de los beneficios y unas 250 horas al año en gestiones (este porcentaje es inferior al de sus socios de la OCDE).

Las normas de contabilidad IFRS se aplican a todas las empresas públicas, nacionales o extranjeras. Las PYME pueden elegir entre las NIIF y las normas contables nacionales portuguesas.

Gestión de nómina y legislación laboral

Los contratos de trabajo se rigen por las disposiciones legales, los convenios colectivos y la negociación individual. La legislación laboral al respecto se podría calificar como muy rígida. Alrededor del 19% de la mano de obra está sindicada, pero existe también un elevado nivel de desempleo.

Los trabajadores portugueses disfrutan de una semana estándar de 39 horas, con horarios comprendido entre las 9:00 y las 18:00. Pueden disfrutar de 22 días laborables de vacaciones al año, con un día adicional (si está previsto en los convenios colectivos y los contratos individuales).

El salario mínimo se revisa anualmente y, a partir del 1 de enero de 2021, el salario mínimo mensual garantizado (Retribuição Mínima Mensal Garantida – RMMG) es de 665 euros, cantidad inferior al de sus vecinos de la UE. Sin embargo, a pesar del enorme desarrollo de los últimos años, impulsado por las medidas para atraer inversiones personales y empresariales, el mercado laboral portugués es pequeño.

Para los empresarios, la seguridad social cubre el seguro de enfermedad (médico, de maternidad, de discapacidad, o deceso), la pensión, los subsidios familiares y las prestaciones de desempleo. La contribución del empleador es del 23,75% del salario mensual, mientras que el empleado paga el 11% (más una contribución para la cobertura de accidentes laborales, según los riesgos asociados a la función).

Los contratos de trabajo firmados después de octubre de 2013 están sujetos a una contribución adicional del 1% sobre el salario de los empleados para los planes de despido.

Sistema bancario

Para establecer actividad en Portugal es necesario contar con una cuenta bancaria en el país o en otro país de la UE. Estas cuentas pueden abrirse en un día si tiene la documentación necesaria, y también pueden abrirse por Internet.

Para ello será necesario el número de identificación de la empresa y los documentos de registro, una prueba de residencia y de dirección, número de teléfono y documento de identidad: la tarjeta de residencia portuguesa estándar o el pasaporte del propietario o director. Además, es necesario declarar el inicio de la actividad ante la Autoridad Fiscal.

Doing business y establecimiento en el país

Situado en el puesto 39/190 de ranking Doing Business, poner en marcha una empresa en Portugal puede llevar sólo 6 días, lo que es ligeramente mejor que los miembros de la OCDE, con una media de 8 días.  Hay varias estructuras empresariales disponibles en Portugal, aunque los tipos de entidad más comunes son:

Tipo Número de socios Capital mínimo Responsabilidad
Sociedade por quotas de responsabilidade limitada (Lda) Mínimo 2. Sólo puede haber un socio en el caso de una Sociedad de Responsabilidad Limitada Unipersonal (SUQ). Sin mínimo Limitado al importe del capital aportado.
Sociedade anonima de responsabilidade limidada (SA) 5 socios como mínimo, pueden ser residentes o extranjeros/no residentes. Mínimo de 50,000 €, entirely taken up – with the obligation to release at 30%. Limitado al importe del capital aportado.
Sociedade em nome colectivo Mínimo 2. Sin mínimo Conjunta e indefinido respecto a terceros.
Sociedade em comandita 2 mínimo, con socios activos e inactivos. Sin mínimo Ilimitada para los socios activos, mientras que los socios inactivos limitada a la cantidad de capital aportado

Las empresas públicas, las de responsabilidad limitada y las que cotizan en bolsa están obligadas a publicar anualmente sus estados financieros. Además, todas las empresas deben someterse a auditorías anuales.

En resumen

Crear una empresa en Portugal es relativamente sencillo, aunque si a esto sumamos la rigidez y complejidades a la hora de contratar a los trabajadores podemos afirmar que la legislación laboral es estricta.

Las diferencias culturales en las operaciones comerciales pueden añadir también retos a la gestión diaria y conocer el funcionamiento del mercado y su tejido empresarial representa un valor añadido. Por tanto, el conocimiento local puede suponer una ayuda inestimable.

 

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